Las disfunciones miofasciales son alteraciones de la mecánica corporal en que se generan atrapamientos, retracciones o sensación de durezas o tirones al realizar una actividad, en una o más partes del cuerpo y que generan dolores sin causa aparente en una o más zonas que pueden ser columna, rodillas, glúteos, hombros, talones, cabeza, etc.

Las causas suelen no identificarse claramente, pues rara vez están ligadas a un traumatismo directo y suelen estar más relacionadas a nuestras actividades de vida diaria, a nuestros hábitos posturales, a nuestras actividades laborales, (por ejemplo trabajar sentado o de pie por muchas horas y durante  varios días a la semana), y también tienen que ver con nuestro propio historial clínico, es decir, si nos resfriamos frecuentemente, si nos estreñimos, si padecemos gastritis crónicas o si la menstruación es dolorosa por ejemplo, todas estas tensiones repetitivas van generando adaptaciones en el tejido y compensaciones en nuestro modo de hacer las cosas, lo cual altera el equilibrio mecánico de nuestro cuerpo con consecuencias dolorosas o de dificultad para llevar a cabo alguna acción.