Los dolores de cabeza en primera instancia deben ser valorados por la especialidad de neurología o neurocirugía a fin de descartar patologías internas, tumores o malformaciones neurovasculares en cualquier parte del cerebro, cerebelo o sistema meníngeo, entre otras alteraciones.

Una vez descartado todo esto, a nosotros nos toca valorar como se encuentra la movilidad del neuroeje central, de los tejidos profundos que van desde el sacro hasta el cerebro, la fluidez natural de los mismos o los atrapamientos que pudieran estar cronificándose y generando atrapamientos o desajustes en la columna. Así mismo tenemos que valorar las diferentes tensiones a nivel de tejido músculo esquelético circundante a cara, cuello o cabeza que pudieran influir en la limitación del movimiento o en la producción de cefaleas, así como algunas disfunciones viscerales o de SNA que también pueden generar estas dolencias cuando se encuentran desrregulados.