La parálisis cerebral es una alteración pediátrica que afecta las vías motoras de un niño, es decir, el movimiento sinérgico y coordinado para realizar una actividad, no obstante, en la mayoría de los casos, la parte de actividades mentales superiores suelen estar conservadas, lo que quiere decir que estos niños perciben el mundo externo, pero no pueden interactuar con él porque el cuerpo se constituye en un impedimento para ello.
La parálisis cerebral o también llamada encefalopatía infantil, tiene varias formas de presentación, tenemos la PC espástica, la atetósica, la atáxica y a veces, la combinación entre ellas y se presentan en niveles, desde el más leve al más grave.
Mientras más temprano se trate, más posibilidades tienen el niño de alcanzar una independencia funcional que le permita, por ejemplo, controlar cabeza, controlar tronco, desplazarse en silla de ruedas, realizar marcha con andador o de manera independiente, gracias a la plasticidad neuronal que todos poseemos y que consiste en activar mediante los recursos de estimulación y repetición en el paciente, una nueva generación de neuronas o una nueva generación de axones neuronales que faciliten nuevas rutas de conexión cerebral para el logro de la realización de uno o más objetivos que se hayan planteado en la evaluación inicial y durante el tratamiento.

